EL POZO Y EL PÉNDULO
FRAGMENTOS
INTRODUCCIÓN
Veía los labios de los jueces vestidos de negro. Veía que
los decretos de lo que para mí representaba el Destino salían aún de aquellos
labios. Los vi retorcerse en una frase mortal. Me desmaye, pero de pronto vuelve
a mí un sonido: el del corazón. Mis extendidas manos encontraron, por último un
sólido obstáculo. Me habían llevado a un calabozo.
DESARROLLO
Di algunos pasos, pero todo estaba vacío y negro. En mi
caída mi barbilla apoyábase sobre el suelo del calabozo, pero mi cabeza, no
descansaban en ninguna parte. Alargué el brazo y me estremecí, descubriendo que
había caído al borde mismo de un pozo circular. Algo debía de tener aquella
agua, pues apenas bebí sentí unos irresistibles deseos de dormir.Examiné el
techo y vi un enorme péndulo colgado justo encima de mi pecho. Me aparté lejos
del metal ardiente, dirigiéndome al centro del calabozo. Y el rombo se
aplastaba, se aplastaba, con una rapidez que no me dejaba tiempo para pensar.
DESENLACE
Un brazo alargado me cogió del mío, cuando, ya
desfalleciente. Las tropas francesas habían entrado en Toledo. La Inquisición
hallábase en poder de sus enemigos.
RESUMEN
Vio los labios
de los jueces togados de negro. Vio que su destino brotaban de aquellos labios.
Los vio torcerse mientras pronunciaban una frase letal. Entonces, las
figuras de los jueces se desvanecen como por arte de magia. De pronto vuelven a
su alma un movimiento y un sonido: el movimiento del corazón y el de sus
latidos. También el movimiento y el tacto. Sentía una gran impaciencia por
hacer uso de sus ojos, pero no se atrevió. Tenía miedo de no ver nada. No sabía dónde
estaba. Se dio cuenta de que la sentencia era de muerte y no estaba en ninguna
tumba, por lo que, estaría en la celda de Toledo.
En cuanto a la medida de la celda, puso una orla en la mitad para
analizarla. Se tropecó con esta y cayó de bruces. En la confusión de su
caída notó que su barbilla estaba apoyada en el suelo , pero sus labios y la
parte superior de la cabeza,no estaban apoyadas. Le pareció, percibir un
extraño olor a setas podridas llegaba hasta su nariz. Alarguó el brazo y se
estremeció, descubriendo que había caído al borde mismo de un pozo circular. Después,
cayó en un sueño profundo parecido al de la muerte, y ,al abrir los ojos, pudo
distinguir los objetos que le rodeaban en la celda. En ese momento el sueño se
apoderó de él . Al despertar estaba atado, únicamente tenía libre el brazo
izquierdo y la cabeza. Examinó el techo
y vio una representación pintada del péndulo, pero en lugar de la guadaña se
trataba de un enorme péndulo que estaba colocada sobre su cabeza. El péndulo se
movía con un balanceo corto y rápido. Se dormió y al despertar, el péndulo
tenía un camino más largo y, como consecuencia, iba más rápido. En el filo del
péndulo hay una navaja muy afilada. Al de unos días noté la vibración cerca de
mí. En ese mismo instante las ratas estaban cerca de él ya que pensaban que
estaba muerto y empezaron a morder la faja. Al morderla le soltaron de la atadura y quedó
libre. Al liberarse, las paredes de la celda se calentaron y empezaron a
juntarse. Veía que la muerte se acercaba a él, ya que, las paredes le empujaban
hacia el pozo y si tocaba las paredes se quemaba.
Finalmente las tropas francesas entraron, victoriosos de la
guerra y la mano del general Lasalle sujetó la suya, salvándole así la vida.
INTERPRETACIÓN
DE LA HISTORIA
Poe utiliza el término de la leyenda negra de la inquisición
española como una barbarie humana. Este relato esta contextualizado en la
inquisición española. La inquisición española se creó en el año 1478 y se
abolió el año 1812 por la creación de la constitución de Cádiz.La inquisición
fue un instrumento de la monarquía. Aunque la Inquisición fue creada
para evitar la herejía, se ocupó también de los delitos relacionados con la
heterodoxia religiosa*. Toledo
es la provincia que más procesos inquisitoriales acumula, además, muchos de
ellos terminaron sus días en prisión. Las cárceles están húmedas, oscuras y
abiertas a la intemperie de un tétrico y angosto patio. Hay otras celdas
rodeando una pequeña capilla, en otro patio menos lúgubre. Esta novela se sitúa
en una de las celdas de las mazmorras de la inquisición toledana y se narran
con ingeniosas descripciones las torturas que recibían. El cautivo de la obra
tropieza y cae fortuitamente al lado de un pozo “En mi caída mi
barbilla apoyábase sobre el suelo del calabozo, pero mi cabeza, no descansaban
en ninguna parte. Entonces supe que me encontraba al lado de un pozo circular.”
También esta atado y un péndulo
gigante comienza a descender con una gran velocidad sobre él.” se trataba de un enorme péndulo que estaba
colocada sobre mi cabeza que empieza a descender sobre mi pecho. Me dormí y al
despertar, el péndulo iba más rápido.” En el desenlace del texto aparece un
general que le salva la vida al cautivo, ya que la inquisición había perdido
sus fuerzas por la conquista de Toledo dirigida por los franceses ” Un brazo alargado me cogió del mío,
cuando, ya desfalleciente, me precipitaba en el abismo. Era el brazo del
general Lasalle. Las tropas francesas habían entrado en Toledo.”
*
Por heterodoxia también se
entiende la doctrina
u opinión que no está de acuerdo con la sustentada por la mayor parte de un
grupo.
INTERPRETACIÓN
DE LOS SENTIMIENTOS
“ El sonido de las voces de los inquisidores” Estaba inquieto y
nervioso, casi sin conocimiento. “La espantosa sentencia de muerte” le hace
sentir una gran impotencia frente a la autoridad. Sentimiento de locura “precisamente
a causa de la calma sobrenatural de ese corazón”. Se siente agobiado y perdido a causa
de la tremenda oscuridad y soledad de la celda.” Mi espantoso
pensamiento hallábase, pues, confirmado. Me rodeaba la negrura de la noche
eterna” “¡Una voz, una voz para hablar! ¡Oh horror!”. También siente terror por haberse
quedado ciego “No es que me aterrorizara contemplar cosas horribles,
sino que me aterraba la idea de no ver nada.” Tiene un carácter analítico “En
el momento de caer , calculé en unas cincuenta yardas la circunferencia de mi
calabozo.” Siente el terror externo en la escena del pozo, en el fragmento de
el péndulo, en el de las ratas y en la escena en el que las paredes de la celda
comienzan a cerrarse. “Mi barbilla apoyábase sobre el suelo del calabozo, pero
mis labios y la cabeza, no descansaban en ninguna parte. “ ”Un ruido leve
atrajo mi atención. Miré al suelo y vi algunas enormes ratas que lo cruzaban.”
“También parecía una navaja barbera, pesado y macizo, y ensanchábase desde el
filo en una forma ancha y sólida. Vi que la cuchilla había sido dispuesta de
modo que atravesara la región del corazón” “Me aparté lejos del metal ardiente.
Y el rombo se aplastaba, se aplastaba, con una rapidez que no me dejaba tiempo
para pensar.”
Pero también aparece el terror interno, propio de Poe, del
cautivo. “"¡La muerte!—me dije—. ¡Cualquier muerte, menos la del
pozo!" “El calor aumentaba rápidamente, metal ardiente…” “mi frente se
empapaba en un vapor viscoso y que un extraño olor a setas podridas llegaba
hasta mi nariz.” Sentimiento de alivio al ver que no se cae en el pozo: “Con
toda claridad vi la suerte que se me preparaba, y me felicité por el oportuno
accidente que me había salvado”. Terror
ante las torturas de la inquisición. Sentimiento de inquietud ante las
torturas“Creí entonces que el plan de mis
verdugos consistía en exasperar esta sed”. Sentimiento de locura y deseo
de su propia muerte: “una muerte distinta
y más dulce ¡Mas dulce! En mi agonía, pensando en el uso singular que yo hacía
de esta palabra, casi sonreí.” “Enloquecí, me volví frenético, hice esfuerzos
para incorporarme e ir al encuentro de aquella espantosa y movible cimitarra.
De pronto,permanecí tendido sonriendo a aquella muerte brillante.” “placer
frenético en comparar su velocidad de arriba abajo con su velocidad lateral.” “Yo
aullaba y reía alternativamente” Sufrimiento
visual “contar las largas, las
interminables horas de horror, más que mortales, durante las que conté las
vibrantes oscilaciones”. No tiene ningún aliento de esperanza: “¿qué había de común entre la esperanza y
yo?” “Temblando al imaginar frustrada mi débil esperanza” Sentimiento de impotencia: “Furiosamente, intenté libertar con
violencia mi brazo izquierdo. Estaba libre solamente desde el codo hasta la
mano.” Sensación de libertad y esperanza “La Inquisición hallábase en poder
de sus enemigos.”
EMPATIZAR
Al despertar estaba atado, inmóvil, sorprendido; No podía mover mi
cuerpo y eso me ponía nervioso. No tenía agua, solamente un trozo de carne. Entonces
pensé que la tortura iba a ser peor de la que imaginaba. Querían que muriese de
sed y por esta razón me pusieron un alimento extremadamente salado. El olor de
este alimento hizo que, del pozo que se encontraba a mi lado salieron muchas
ratas, animales peludos y repugnantes, que transmiten enfermedades extrañas e
indescriptibles y comenzaron a comer mi trozo de carne. Estos animales del
diablo no me dejaron ni un cacho pequeño para mí así que este día lo pase con
mucha hambre. Dichas criaturas se quedaron esperando fijándose solamente en el
movimiento del gigantesco péndulo. Al fijarme en mi celda, observé que los
cuerpos de los anteriores prisioneros eran solo huesos y que no había nada de
carne. Se me pasó una idea por la cabeza que quería descartar completamente
porque si no mis nervios mucho más intensos. Las ratas eran carnívoras y el
terror se apoderaba de mí. Me estremecí cuando deduje que la suerte no estaba
de mi lado en el momento en el que las ratas más experimentadas y atrevidas se
subieron encima de mi cuerpo. Empezaron a morder mi traje y creí que me iba a
desmayar. Empezaron a soltar el traje y empecé a sentir un gran sentimiento de
liberación tras la sensación de que el péndulo pudiera acabar con mi vida. Al
soltarlo pensé que las ratas comerían mi cuerpo petrificado, sin embargo, la
trampa mortal del péndulo se recogió como por arte de magia y las ratas se
volvieron a esconder en el pozo.
MI
PROPIO DESENLACE:
No podía luchar por más tiempo con el rey del espanto. La celda
había sido cuadrada. Ahora notaba que dos de sus ángulos de hierro eran agudos,
y, por tanto obtusos los otros dos. Con un gruñido, con un sordo gemido,
aumentaba rápidamente el terrible contraste. En un momento, la estancia había
convertido su forma en la de un rombo. Pero la transformación no se detuvo
aquí. No deseaba ni esperaba que se parase. Hubiera llegado a los muros al rojo
para aplicarlos contra mi pecho, como si fueran una vestidura de eterna paz.
"¡La muerte!—me dije—. ¡Cualquier muerte, menos la del pozo!"
¡Insensato! ¿Cómo no pude comprender que el pozo era necesario, que aquel pozo
único era la razón del hierro candente que me sitiaba? ¿Resistiría yo su calor?
Y aun suponiendo que pudiera resistirlo, ¿podría sostenerme contra su presión?
Y el rombo se aplastaba, se aplastaba, con una rapidez que no me
dejaba tiempo para pensar así que salté al pozo. Al llegar al fondo inspeccioné
el escenario y el pozo estaba lleno de ratas, pero había un camino hacia un
lugar extraño.
Encontré una espada para combatir; me sentía una persona
totalmente nueva porque tenía un ápice de esperanza por salir de la cárcel y
poder sobrevivir. Con esa esperanza recuperé mi fuerza perdida y maté a todas
las ratas que se encontraban a mi alrededor. Al matarlas emprendí el camino
hacia el horizonte. Tenía que andar con precauciones porque no sabía si era una
nueva prueba de la inquisición o simplemente había logrado escapar a otro
lugar.
Llegué al final del túnel y encontré unas escaleras; empecé a
subirlas y me encontré con un obstáculo. Para salir definitivamente de la
cárcel debía de abrir una alcantarilla. Empecé a empujar y no tenía fuerza
suficiente para elevarla y decidí dormir para reponerlas. Al despertar empujé
la alcantarilla y conseguí abrirla en un momento percibí una sensación que hace
mucho que no sentía era un sentimiento de libertad absoluta.
Al salir de esa maldita cárcel dormí mucho tiempo, el propio
general Lasalle me comunicó que había dormido más de dos días por el cansancio
acumulado. Después de desayunar me hizo una pregunta muy seria: “¿Quieres
participar en la lucha por la conquista de España?” Yo respondí que sí, ya que,
me sentía en deuda con ellos.
Esa misma noche fuimos atacados por un grupo de guerrilla
organizado por españoles. Se escuchaban disparos por todas partes y una de esas
balas contactó con mi corazón. En ese momento sentí un dolor indescriptible. Me
arrastré con mis últimas fuerzas y le di las gracias por lo que había hecho por
mí. Definitivamente un rayo de luz se veía al final del túnel; me dirigí a él y
los sentimientos de dolor, agonía y sufrimiento desaparecieron.
FIN
No hay comentarios:
Publicar un comentario